Cierto día, Laura y Julián, dos hermanos Laura de 10 años, y Julián de 8 años de edad, deciden ir de vacaciones al campo, a un pueblo donde vivían sus abuelos maternos acompañados por sus padres. Después de un largo y agotador viaje han llegado a este pequeño pueblo, donde solo se respiraba la tranquilidad, el olor de las plantas y las flores, y el hermoso canto de los pájaros.
Al otro día hacía
un sol radiante, el cielo estaba despejado, habían hermosas aves de múltiples y
hermosos colores, que entonaban un hermoso canto mientras la brisa fresca
inundaba el lugar, provocando el batir de las ramas de los árboles. Los niños
decidieron salir a jugar en la arena, mientras sus padres disfrutaban el tiempo
charlando con los únicos vecinos que tenían por el lugar.
Horas más tarde
los niños decidieron volver a salir a jugar en la arena, pero luego quicieron
buscar otra cosa que hacer en tan maravilloso lugar, hasta que a Laura se le ocurrió
una maravillosa idea, que tal caminar por el bosque un poco para seguir contemplando
la naturaleza. Al comienzo Julián estaba un poco indeciso porque creía que si
fueran a lo mejor se perderían, pero Laura siempre era más segura, más decidida
y no tenía ni una duda de lo que quería hacer, entonces quiso convencer a su
hermano de que fueran, pues tampoco sería tan entretenido si fuera ella sola.
—Vamos que nada te
pasará, nos vamos a divertir mucho; ya lo verás, conmigo nada te pasará, yo
nunca te dejaré solo.
Le decía Laura a
su hermano Julián para tranquilizarlo y animarlo a explorar el lugar.
Finalmente se decidió a ir más tranquilo con ella, ya que siempre sentía que a
su lado estaría siempre todo bien, él era bastante temeroso, pero ella encambio
era una niña muy valiente que pocas veces se asustaba por algo.
Así fue como decidieron
emprender su marcha, pidieron permiso a sus padres y ellos aceptaron, pero sin
antes advertirles que porfavor, no alejarse demaciado. Ellos digeron que si,
que explorarían un poco el bosque pero no se irían muy lejos.
Los chicos
emprendieron su camino muy contentos al estar tan rodeados de tanta naturaleza,
tanta paz y tranquilidad, caminaron y caminaron hasta llegar al bosque, allí se
encontraron con muchos pájaros, árboles, flores, hasta que vieron un árbol de
manzanas rojas, grandes que se veían bien deliciosas. Entonces Julián bien
animado decía: —Pero está un poco alto, no sé si podremos subir acá. Pero Laura
más decidida propone hacer una competencia, de quien de los dos logra subir el
árbol más alto y recoger manzanas. Laura comienza a subirlo poco a poco pero
siente que se resbala, entonces le pide a Julián que la ayude a subir pero aún
así no lo consigue. Luego él decide empezar a subir, logra subir mucho más alto
y coge algunas manzanas, después se baja y empiezan a comerlas pero al final,
están repletos y deciden irse a seguir caminando por el lugar.
Un poco después de
estar caminando, llegan junto a un árbol y se sientan por un momento a
descansar, cuando derrepente Julián descubre algo extraño, algo que parece
estar en el suelo que puede moverse, a lo mejor es una tapa que puede abrirse
para ver que hay debajo de ella. Entre los dos empiezan a levantarla poco a
poco pero se nota que es algo pesada, parece una tapa de cemento, pero es raro
que esta tapa esté colocada aquí con hierba por ensima. Terminaron de quitar
toda la hierba por completo, habían unos pequeños palos que no fueron difíciles
de retirar, luego de retirar todo siguieron moviéndola, cuando la iban moviendo
vieron como un lugar extraño, parecía ser una cueva como las que se veían en
los programas en la tele. Al quitar la tapa por completo vieron que efectivamente
era una cueva, no había la menor duda, pero se preguntaban los chicos, ¿que
podría haber dentro de ella? Ya se había ocultado el sol y ya poco a poco
estaba cayendo la noche pero los chicos estaban muy emocionados por ver lo que
había en este lugar, a pesar de la penumbra. Laura agarró su celular y encendió
la linterna para entrar a aquella misteriosa cueva, poco a poco fueron
entrando, un poco temerosos porque por momentos, Julián pensaba que a lo mejor hubiese
alguien que estuviera allí dentro. Laura lo animaba a continuar y le decía que
porfavor no se rindiera, y menos ahora que estaban a punto de descubrir algún
secreto que allí podría existir. Fantaseaban con que ellos eran los únicos que
lo abrían visto, y que luego se los contarían a todos con detalle, y hasta
grabarían algún video de lo que allí encontraran, sin saber la sorpresa que
allí les esperaría…
Una vez lograron
entrar a la cueva, comenzaron a mirar alrededor examinando cada detalle. El
lugar estaba sucio, lleno de tierra, habían algunas ratas que corrían de un
lado para otro, en el aire se respiraba un olor extraño que los niños no sabían
identificar con claridad, pero parecía ser el mismo olor que se sentía en el cementerio,
aquel día cuando fueron con sus padres al cementerio del pueblo. Julián estaba
muy asustado, le decía a su hermana que como era posible que ese lugar fuera
tan feo, que era mejor regresar a la casa, por lo visto allí no había nada
interesante que ver. Pero Laura a más decidida siempre le hizo saber lo firme
que estaba al seguir mirando más y más, hasta que derrepente en medio de la
conversación, escucharon algo que los hizo detenerse y quedar en silencio para
ver de qué se trataba.
—¡Pero qué es eso!
Gritó Julián desesperado sin saber que más decir.
Pero Laura un poco
nerviosa aunque envalentonándose dijo: —no sé pero lo averiguaremos, esto es
raro, espero que aquí no aya un animal salvaje.
Claramente se
podía oír un especie de gruñido, pero este gruñido era espeluznante, los chicos
estaban cada vez más asustados, hasta que Laura apunta con la linterna de su
teléfono hacia el lugar donde provenían los gruñidos, y la sorpresa fue mayor.
Ambos quedaron paralizados al ver semejante espectro si es que así se le podría
llamar. Era un ser extraño, horripilante, de un aspecto horroroso, huesudo, cadavérico,
un tanto peludo, con unas enormes garras, y unos dientes puntiagudos, que en
parte parecía calavera humana pero más que calavera humana, tenía más parecido
a la de un animal. Tenía sus patas de atrás, y las de adelante eran sus enormes
garras que con ellas podría arrancarle la piel a todo el que se le pusiese en
frente. Los chicos seguían paralizados por el miedo, mientras escuchaban como
sus gruñidos se hacían un poco más intensos, más terroríficos, al tiempo que
esta criatura extraña y terrorífica, iba avanzando hacia ellos mostrando sus
puntiagudos dientes. En ese momento Laura y Julián lanzaron un grito de terror
que resonó por todo el lugar, mientras se seguía acercando peligrosamente este
ser extraño, al tiempo que empezó a decir con una voz gutural que les puso los
bellos de punta. Todo lo que hay aquí me pertenece, no tienen ningún derecho de
venir a husmear. Así que por hoy se las perdono, pero no saben lo que les pasa
a los que vienen a husmear acá.
Como respuesta,
ambos chicos lanzaron otro grito de terror, mientras el espectro se reía de
forma macabra y escandalosa. Segundos después cayeron al suelo desmayados,
mientras este espectro se alejaba.
En la casa de los
abuelos, los padres de los niños estaban preocupadísimos porque ya había caído
la noche y nada que volvían, entonces decidieron averiguar con los vecinos pero
ellos no los vieron más desde que estuvieron jugando por ahí cerca antes de
irse al bosque, al final tomaron la desición de irse a buscarlos allí. Su
abuelo y su padre decidieron agarrar cada uno una linterna para ir a buscarlos
en la plena oscuridad, dejando a las mujeres en la casa por si aparecían los
niños. Pero la mujer no quería quedarse, pues eran sus hijos los que estaban
perdidos, y ella sentía la estricta necesidad de ir a buscarlos, así que
decidió ir también con los hombres, y que la abuela fuera quien se quedara en
casa por si algo sucedía, acompañada de la esposa de su vecino.
Ya en el bosque,
Julián fue el primero en despertarse luego de tan terrorífico momento, al
tiempo que lanza un grito y seguido de esto empieza a llorar al recordar todo
lo sucedido, mira hacia todos lados y solo ve oscuridad, pero sabe que ya no
está dentro de la cueva porque escucha los grillos cantar, mientras siente la
corriente del aire. Segundos después Laura se despierta y dice: —¡Donde estoy!
Julián se sobresalta y grita, mientras Laura mira hacia todos lados y
casualmente apoya su mano sobre algo, lo coge y se da cuenta que es su celular,
intenta encenderlo pero está apagado, mientras a lo lejos escuchan unas voces,
claramente los llaman a ellos: Julián, Laura ¿donde están? Laura grita: —¡aquí
estamos! Mientras tanto Julián está todabía asustado y se refugia en los brazos
de su hermana, hasta que al fin sus padres y su abuelo llegan a rescatarlos.
Autora: Yuly Torres.

Huy se desmayaron de susto jajaja.
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