La muñeca endemoniada.

Una vez una niña estaba con su madre jugando en un parque, cuando un rato después, su madre se sentó en una banca que quedaba a unos metros de donde la niña estaba jugando. Luego la niña salió corriendo hacia unos árboles que había, para alcanzar a un niño que iba corriendo para acercarse a jugar con él. Alcanzó al niño y empezaron a jugar a la chucha cogida un rato, hasta que un rato más tarde el niño se fue quedando la niña sola junto a esos arbustos. La niña empezó a jugar entre estos imaginando que se escondía para que alguien la encontrara, pero obiamente nadie lo haría, hasta que movió una tabla de madera, descubriendo un pequeño hueco en la tierra. Entonces ella metió la mano y encontró una bolsita de color negro, la niña cada vez tenía más y más curiosidad por saber que era lo que se escondía allí, hasta que pudo abrir la bolsa, y en ella había una pequeña muñeca. La niña la sacó maravillada y empezó a mirarla, era una muñeca de algodón con sus manos y piernas rosadas echas en plástico, tenía su pelo rubio peinado con dos colas con trenzas, una a cada lado, un vestido celeste con blanco muy hermoso, y un par de zapatos celestes con medias blancas.

 

Pasaba el tiempo y la niña seguía maravillada con su muñeca, ya nada más le importaba, ella solo seguía encantada jugando con su muñeca a solas sin importar que el tiempo transcurriera, hasta que un poco más tarde llegó su madre al ver que no salía de los arbustos, cuando la encontró con su juguete. Ella al instante le preguntó que de donde lo había sacado, pero la niña le dijo que lo había encontrado debajo de la tabla de madera.

 

Esa misma noche ya estando en su casa, la niña fue a cenar como siempre, ni bien terminó fue corriendo como un rayo a su habitación para seguir jugando con la muñeca que se había encontrado. Y una vez mas como lo había hecho horas antes cuando jugaba en el parque, se desentendió completamente del mundo entero, pasaban y pasaban las horas, pero la niña nada que se acostaba, su madre la llamó, pero ella no atendió a su llamado, como si no estuviera, o peor aún, como si no le estuvieran hablando a ella, hasta que la madre decidió entrar a su habitación, pero lo que encontró no le gustó nada. Al abrir la puerta, la encontró sentada en la cama, hablándole a su muñeca, pero le hablaba con palabras ininteligibles, como si hablara en otro idioma. Por supuesto a la madre no le agradó nada ver a su hija en ese trance y decidió avisar a su esposo, lo llamó a gritos, pero no le contestaba, al parecer estaba dormido. Al ver que su marido no respondía decidió preguntarle a la niña qué estaba haciendo, pero ella solo decía, estoy hablando con mi amiga Lili, estoy hablando con mi amiga Lili. La madre intentaba persuadirla de que lo que decía no tenía ningún sentido, que no podía hablar con una muñeca porque era solo un juguete, pero su hija solo le decía: ella quiere que te vayas, ella no quiere que estés aquí, vete de mi cuarto. Su madre estaba de lo más contrariada con lo que la niña le decía, que decidió reprenderla y decirle que se fuera a dormir de una vez por todas, que al siguiente día debía madrugar para irse a la escuela. Pero una vez más la madre fue sorprendida por su hija, ya que esta le dice que no irá, que su amiga Lili le dice que ir a la escuela es aburrido y que es mejor dedicarse a jugar. Pero la mujer ya exasperada, amenaza con quitarle su muñeca si no se va a dormir de una vez por todas. Es ahí cuando la niña a regañadientes se va a dormir, aunque insiste en que su muñeca le habla dándole malos consejos.

 

A la mañana siguiente, la madre sale al cuarto de su hija para despertarla, pero le cuesta bastante. Cuando finalmente lo logra, la niña abre sus ojos lentamente encontrándose con los de su madre, pero automáticamente recuerda su muñeca y comienza a buscarla, su mamá le dice que no es momento de jugar con ella, que ya es hora de arreglarse y desayunar para irse a la escuela, y una vez más, la niña sigue empecinada en que no irá, y que se quedará en compañía de su amiga Lili, que así ha sido el nombre que le ha dado a su muñeca.

 

La señora en un arranque de desesperación, le quita la muñeca de las manos mientras que sale corriendo para esconderla en algún lugar de la casa, pero la niña sale corriendo y gritando —¡dame mi muñeca! Mientras persigue a su madre por la casa. Un momento después aparece el padre y la reprende por su mal comportamiento, muy contrariado por verla con esa actitud, ya que siempre ha sido una niña juiciosa, estudiosa, dulce y cariñosa, pero ahora es todo lo contrario desde que encontró a la dichosa muñeca.

 

Su madre sigue corriendo con la muñeca hasta que llega a su cuarto para esconderla, pero cuando se pone a observarla fijamente, queda horrorizada por lo que está viendo, le parece como una pesadilla, o una película de terror cuando ve que los ojos de la muñeca se abren a pesar de tenerla agarrada en forma horizontal, y al mismo tiempo dan la impresión estarla mirando. Empieza a sentir que su vista se nubla y es tal el susto que cae desmayada al suelo.

 

En la planta de abajo de su casa, está la niña con su padre retándola seriamente, diciéndole que eso no se hace, expresándole lo extrañado que está por su cambio de comportamiento. Milagrosamente la niña le dice a su padre que extraña a su muñeca pero que no sabe por qué estaba pensando y diciendo esas cosas cuando la tenía, entonces finalmente, su padre se le pasó una idea por su cabeza, pero al mismo tiempo pensaba que como podría ser, pero si era lo que él pensaba tenía que actuar ya. Subió rápidamente las escaleras hasta su habitación, seguido por su hija, cuando al llegar a la puerta, encontró a su esposa tendida en el suelo con la muñeca cerca. Instantáneamente como atraída por algo irresistible, la niña se lanzó hacia la muñeca y la agarró nuevamente en sus manos, saltando de alegría por haberla visto. El padre contrariado por esto, empezó primeramente a despertar a su esposa, cuando lo consiguió, intentó una vez más quitarle la muñeca a la niña, pero ella salió corriendo a toda prisa para esconderse, mientras su padre salía tras ella para quitársela. Pero ella se transformó una vez más, escondiéndose tras una puerta mientras ellos la buscaban, riéndose por lo bajo de como los había burlado, pensando que siempre se saldría con la suya. Cuando la encontraron, ella se puso delante de sus padres retándolos a que se la quitaran. Entonces ahí su padre supo que hacer, él le dijo a su esposa que sabía lo que quisá sucedía y que debía ir por ayuda, pero ella aún así estaba muy asustada, y le rogaba que por favor no la dejara sola, pero él le prometió que volvería pronto y que era lo mejor para todos. Luego de esto, su padre salió cerrando la puerta tras de sí, dejando a las dos solas en la casa.

 

La madre de forma cariñosa y amable intentaba decirle a la niña que por favor dejara eso, que eso la transformaba, que por favor ella le prometía que le conseguiría una muñeca nueva pero más bonita que esa pero eso fue para peor, ya que la niña se enfureció, tanto que sus ojos empezaban a cambiar de color quedando totalmente negro, y hasta su voz se tornaba grabe, tanto así que la madre quedó paralizada por el susto, sobre todo porque la niña le gritaba como nunca antes lo había hecho en su vida, dejándola totalmente anonadada. La mujer se dejó caer de rodillas en el suelo llorando, y pidiendo a dios que fuera lo que fuera que hubiera transformado a su hija de esa forma saliera de sus vidas. Pero la niña empezó a reírse de una manera siniestra, enseñándole unos dientes más grandes de lo normal, haciendo que su mamá estuviera al borde del infarto, al tiempo que le decía: —ella es mi amiga Lili ¡y ni tu ni nadie me la van a quitar! Hasta que intentó darle una bofetada, pero la mujer, hábilmente logró alejarse para que no le pegara.

 

Finalmente, el padre llegó con un sacerdote, y juntos fueron testigos de como la madre lloraba mientras la niña se reía y le decía cosas, entonces el sacerdote empezó a hacer varias oraciones, algunas en otro idioma, hasta que pudieron notar como evidentemente la niña empezó a agredir al sacerdote, diciéndole cosas como no quiero que estés aquí, vete y no vuelvas, cállate, no quiero que digas una palabra más, cállate, cállate, lo decía cada vez más alto hasta gritar. Luego el sacerdote ayudó a levantar a la mujer del suelo y se alejaron para poder hablar. Allí le explicó que la muñeca estaba embrujada, y que debido a esto la niña estaba poseída por un espíritu maligno que habían atrapado en dicho juguete con brujería, y que tendrían que proceder con un exorcismo cuanto antes, porque de lo contrario las cosas se podrían poner peor.

 

Tiempo después hicieron lo que había recomendado el sacerdote, llevaron a la niña a un exorcista, este les recomendó que quemaran la muñeca, así lo hicieron, la niña estuvo en varias secciones de exorcismo hasta que finalmente luego de batallar con el espíritu, lograron sacarlo. Hicieron unos riegos en su casa con agua bendita, diferentes hierbas, oraciones todos los días, velas blancas en la sala y en las habitaciones.

 

Al final la niña ya estaba totalmente tranquila, ella se dio cuenta que la muñeca que tenía no le aportaba nada bueno y que por el contrario estaba maldita, y con lágrimas en los ojos, muy arrepentida, les pidió perdón a sus padres por haberlos tratado tan mal, pero que ella no sabía en ese momento que le pasaba, y que porqué la muñeca o más bien el espíritu la obligaba a hacer esto, pero que ella en ese momento sentía como si estuviera bien lo que estaba haciendo, aunque por otro lado la razón le decía otra cosa, pero aún así no sabía como refrenar ese impulso a hacer lo que le decían. Como era lógico sus padres la perdonaron, su padre le prometió que le compraría una muñeca nueva más linda que la que tenía, saltó de alegría y los abrazó a los dos.

 

Autora: Yuly Torres.

Comentarios

  1. ¡Bravo bravo bravo! Muy chévere el cuento, lo único que tendría que acotar es que sería muy buena idea que explicasen qué es eso de la chucha cogida porque si tienen alguien que les lea de otro país no las van a poder entender jejeje. Un abrazo.

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