Reflexión frente a la igualdad.

Todos somos iguales pero diferentes. Ante los ojos de Dios somos iguales porque todos somos personas, él nunca prefiere a los blancos sobre los negros, ni a los altos sobre los bajos. Él nos ama a todos por igual, fuimos creados por él y cada uno tiene una forma de ser diferente, tiene un físico diferente, y cada uno vino acá para cumplir una misión. Misión que si la descubrimos nos será más fácil cumplirla, y comprender las altas y bajas que a lo largo de nuestra existencia podemos tener.

 

Cada persona que llega a nuestra vida es por algo, y cada persona que se va también. La vida está llena de siclos, que una vez que se van cumpliendo debemos aprender a cerrarlos. Para esto debemos aprender que muchas veces es necesario dejar ir para continuar. Hay que querer o amar con intensidad, pero ante la pérdida nuestras heridas hay que sanar.

 

La humildad y el perdón siempre va de la mano, el orgullo y el rencor solo nos destruye como seres humanos. Crea discordias innecesarias, haciendo que este mundo sea un verdadero caos. Si dejáramos el orgullo de lado y nos hiciéramos más consientes del mundo que nos rodea, todo sería más sencillo y estaríamos más unidos.

 

La hermandad reinaría en todo el mundo, haciendo que no haya cabida para el mal. Aquel que siempre nos asecha día tras día, poniendo el mundo de cabeza, generando la destrucción entre nosotros mismos como personas. Si fuéramos más consientes y racionales, veríamos que de nada nos sirve pelearnos y crear divisiones entre supuestos bandos, que solo han sido creados por esta humanidad perdida por el orgullo, la codicia, por las ansias de dinero y poder. Pero realmente el día que partimos de este mundo, ese poder solo queda en la mente de quienes se acuerden, ya que Dios no nos mirará por ese poder que tuvimos acá en la tierra, si no por nuestras actitudes frente al resto de la gente.

 

Aunque todos fuimos creados por el mismo Dios, aún así quieren crear división entre nosotros por cuenta de las religiones. Que finalmente adoran al mismo Dios, solo que su fanatismo es llevado tan al extremo que se inventan ideologías que para él son inexistentes.

 

Escrita por: Yuly Torres. 

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