La vida tiene muchos matices y colores. Unas veces es
bonita, otras veces complicada, pero muchas veces es como la vivamos que puede
hacerse mejor o peor, aunque a veces hay cosas que parecen superarnos, pero
siempre existe un ángel del aguarda que nos cuida, nos protege y hace que
nuestra carga no sea tan pesada.
Este ángel es enviado por nuestro Dios, que es quien
mejor sabe lo que necesitamos para avanzar por el camino de la vida, creciendo
espiritualmente, aprendiendo cosas nuevas que hacen enriquecernos como
personas, y como espíritus.
Muchas veces estamos en buenos momentos pero también
malos; porque sabemos que en la vida suceden todo tipo de cosas, que nos hacen
pensar que existen injusticias, que también podrían deberse a los prejuicios
sociales. Es inconcebible para mí cómo a las mujeres nos hacen sentir menos,
nos hacen sentir que merecemos mejor que los hombres, que ellos pueden hacer
cosas que nosotras no, porque muchos se han ensañado con nosotras; además de
vernos como el sexo débil nos atacan haciendo que nos cohíban de la libertad de
poder hacer tantas cosas, y más cuando se poseen limitaciones. Es demaciado
injusto, no se puede negar, pero cómo hacer que la sociedad cambie, cómo hacer
que aya igualdad en todos los sentidos.
Dios nos pone pruebas en la vida a pasar para aprender y
evolucionar; pero muchas veces estas pruebas las vemos como injustas. Él sabe
mejor que nadie qué es una prueba impuesto por él y qué no; porque para
nosotros en este mundo, es difícil saberlo, y a veces en nuestra ignorancia lo
juzgamos mal; pero él es perfecto, es bondad, amor y sabiduría pura.
Sé que muchas cosas no nos gustaría vivir, como las
injusticias por culpa de las personas o los prejuicios inventados por las
mismas; pero mientras estos no desaparezcan, una vez más se repetirá el siclo.
Solo pido a nuestro Dios padre celestial, que ablande los corazones de muchos,
así la vida tendría más color, y los matices grises se perderían.
Yuly Torres.

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